Alianza.

viernes, 7 de agosto de 2009

 

Kira y Karin caminaba por los callejones del reino dirigiéndose a casa en una gloriosa tarde sin embargo ambos van algo desanimados.
-Es extraño no escuchar las bromas de Vincent o los comentarios sarcásticos de Armand- dijo Kira.
Karin únicamente volteo a verla y respondió muy levemente -Si…-
Los días desde que sus dos amigos se marcharon habían sido muy tranquilos, ellos se la pasaban juntos sin embargo Karin nunca hacia mas que responder secamente a cualquier cosa que Kira mencionara.
-Perdóname…- Karin se veía un poco nervioso.
-¿Y que debo perdonarte Karin?- cuestiono la chica.
En ese instante Karin dejo de caminar y respondió –Lo único que hago es responderte secamente y además nunca digo nada… pero eso es porque…-
-…eso es porque fuiste educado por Armand- complemento ella –a decir verdad eres muy parecido a el y no me refiero únicamente a tu aspecto físico-
Karin la miro y sonrió por primera ves en días.
-Parece que comenzamos a entendernos mejor ¿No crees?- Kira también sonreía mientras hacia esa pregunta.

Sin embargo antes de que Karin pudiera responder una espesa niebla apareció y de la nada apareció un hombre con todo el cuerpo cubierto justo enfrente de los dos amigos. Karin inmediatamente reacciono y se puso en guardia con su espada.
-¿Quien eres tu?- pregunto Kira.
El desconocido únicamente levanto la mano y de alguna manera que Karin no pudo explicarse dejo inconsciente a Kira sin siquiera tocarla.
-¿Que le has hecho?- pregunto Karin muy asustado.
-Ella estorbaba así que la deje inconsciente, no te preocupes despertara en unas horas- dijo el desconocido, su voz era muy profunda –La razón por la que vine aquí eres tu-
Karin un poco desconcertado únicamente sostuvo su espada con mas fuerza y entonces pregunto –¿Que quieres?-
-Deberías guardar tu espada, no soy tu enemigo…- mientras decía eso el desconocido comenzó a avanzar hacia Karin –…sin embargo no harás eso, porque ella te importa-
-No eres tan tonto como pareces- respondió Karin burlándose.
-Tu eres el tonto, se que me tienes miedo… te tiemblan las piernas y tu estrategia por si peleáramos seria buscar un momento para escapar… eres débil-
Esa ultima palabra despertó a Karin –¡No te atrevas a llamarme débil!- grito el chico y entonces se lanzo con todas sus fuerzas a atacar.

El desconocido creo una espada de la nada y con un hábil movimiento desarmo a Karin y entonces enterró la espada en el hombro de este.
-¿Deseas poder no?- pregunto el desconocido.
-…si…- respondió Karin y su mirada mostraba una gran ira.
El desconocido únicamente soltó una pequeña risa y entonces dijo unas cuantas palabras –Te puedes vender…cualquier oferta es buena cuando se busca el poder ¿No es así?-
-…si… estas en lo correcto…- respondió Karin aun con la misma cara de ira.
-Abandona este lugar, deja a esa chica y ven conmigo te daré todo lo que quieres, lo único que debes hacer es seguir mis ordenes- el desconocido quito su espada del hombro de Karin –ven conmigo Karin y te volveré mas fuerte-
-¿Como sabes mi nombre?-
-No solo se tu nombre- respondió el desconocido –se quien eres realmente y si vienes conmigo te lo contare todo-
-De acuerdo…-
-Mi nombre es… Endimión y apartir de ahora Karin tu eres mi subordinado-
Karin y Endimión avanzaron y desaparecieron en medio de la niebla, dejando a Kira y al reino de Alexandria tras de ellos.

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